lunes, 30 de marzo de 2020

CUENTO


Queridos socios, queridas socias:

Empezamos nuestra tercera semana de confinamiento.
Ya sabéis que estamos en contacto con muchos de vosotros. En general sabemos que una gran mayoría os encontráis bien. Muchos os vais acostumbrando a estar en casa, habéis creado vuestras rutinas para estar entretenidos.
Otros os encontráis tristes. Echáis de menos el contacto con otras personas. ¿Cuándo nos volveremos a ver?
La situación empieza a pesar, y el exceso de información (Medios de comunicación, redes, etc...) no ayuda.

Pero tenemos que ser positivos. Vamos a quedarnos con los mensajes positivos. ¡Todo va a salir bien!!

Para eso os dejo con un cuento que nos mandó la semana pasada Juan Luis Laborda.
¡Esperamos que os guste!!!

Un abrazo a todos y a todas




LA RANA SORDA

 

Un grupo de ranas viajaba por el bosque y de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.

Cuando vieron cuan hondo era, las ranas las ranas de arriba les dijeron a las ranas del fondo que, a efectos prácticos, se debían dar por muertas.

Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera con todas sus fuerzas.

Las otras mientras seguían insistiendo en sus esfuerzos serian inútiles.

Finalmente, una de las ranas del hoyo puso su atención a lo que las demás decían y se rindió.

Luego, se desplomo y murió.

La otra rana continúo saltando tan fuerte como le era posible.

La multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente, se dispusiera a morir, ya no tenía sentido seguir luchando.

Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas, hasta que finalmente logro salir del hoyo.

Cuando salió, las otras ranas le dijeron: “nos alegra muchísimo que hayas logrado salir, a pesar de que te gritábamos”.

La rana les explico que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y más a salir del hoyo.



MORALEJA

 La palabra tiene poder de vida o muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede  ayudar a levantarlo y finalizar el día.

Una palabra destructiva dicha a alguien desanimado puede ser que lo acabe por destruir. ¡Cuidado con lo que decimos!

¿Qué te parece si hacemos oídos sordos a las cosas negativas y nos animamos a hacer algo para este tiempo que nos toca vivir?, será mucho mejor para todos.

1 comentario:

  1. Hola. Soy Teresa
    Me parece un cuento muy bueno y seleccionador Juan Luis

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